Motivos para la esperanza

Motivos para la esperanza

5 MOTIVOS PARA LA ESPERANZA

A pesar de las circunstancias, que pueden ser difíciles, creo que hay motivos para la esperanza.

Yo soy cristiano, no soy religioso, en realidad no creo en religión alguna, sino en Cristo Jesús.

Por eso, para mí, esta esperanza, si soy creyente en Jesús, tiene que ver con quienes somos en Cristo, donde estamos en Cristo y cual es la realidad de nuestra vida en Cristo Jesús.

Si estamos firmes y tenemos clara esta esperanza, esta  será la base de estabilidad y firmeza en nuestra vida para que el Señor cumpla su propósito en nosotros; Al igual que Dios tiene un propósito para la humanidad, según indica la Biblia, también tiene un propósito para nuestra vida.

Hay un salmo que personalmente he leido en repetidas ocasiones, un salmo que nos ayuda a ser conscientes de nuestra necesidad, pero también para la esperanza, es el salmo 121, que dice así:

Alzaré mis ojos a los montes;
    ¿De dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene del Señor,
Que hizo los cielos y la tierra.

No dará tu pie al resbaladero,
Ni se dormirá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá
El que guarda a Israel.

El Señor es tu guardador;
El Señor es tu sombra a tu mano derecha.

El Señor no te fatigará de día,
Ni la luna de noche.

El Señor te guardará de todo mal;
El guardará tu alma.

El Señor guardará tu salida y tu entrada
Desde ahora y para siempre.

Este salmo fue escrito en el contexto de un viaje que cada creyente del pueblo de Dios hace en esta vída, en este caso usando la historia del pueblo de Israel, que hacía en la antigüedad, cada uno desde su casa al templo en Jerusalén.

Normalmente este viaje se hacía una vez al año, recorriendo durante el viaje numerosos peligros, muchas veces por tierra desértica donde no hay agua ni ningún rastro de árboles que pudieran aliviar con su fruto el pesado, peligroso y largo camino. A menudo el viaje duraba varios días, varias jornadas y tenían que plantar tiendas donde resguardarse, tanto de día como de noche.

Todo este viaje que estamos contando, de alguna manera, nos hace recordar y darnos cuenta de la realidad de nuestra vida, porque ciertamente también nuestra vida la podríamos comparar con un viaje.

Una vida donde nacemos con un destino claro, en este caso nacemos y recorremos personalmente cada uno de nosotros,, igualmente llena de peligros, a veces de problemas, a veces de escasez y de muchas situaciones inesperadas con un destino claro, como digo, un destino trascendente que en este caso es la morada celestial para estar por la eternidad con el Señor, así lo creo yo por fe.

El peregrino salía de su casa para llegar a la presencia de Dios que estaba en el lugar santísimo, en el templo de la ciudad santa de Jerusalén. Nosotros, así creemos los que creemos en Jesús,  nacemos, vivimos y partiremos con el Señor cuando él tenga establecido; No conocemos lo que pasará en el camino, pero una cosa es segura, el destino es seguro, la presencia del Señor.

En 2 de Corintos 5, versículos 1 y 2 leemos

Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, (es decir, esta morada, esta tienda, al igual que el peregrino usaba estas tiendas…) se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.

Y por esto también gemimos (es decir anhelamos, deseamos con mucha fuerza), deseando ser revestidos de aquella nuestra habitación celestial; (nuestra morada, nuestra tienda celestial)

Y también el versículo 6 y 7 dice…..

Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

(porque por fe andamos, no por vista);

 

El primer argumento para la esperanza es que a pesar de todo, a pesar de los pesares, el camino seguramente será incierto, esto ha sido siempre así y seguramente seguirá siendo así, a través del tiempo y de las generaciones lo vemos y lo experimentamos…pero una cosa es segura… nuestro destino es cierto.

Y no es lo mismo ¿verdad que no tiene nada que ver? ¿Caminar por esta vida con un destino incierto, que con un destino seguro?… el saber, el comprender esto, la certeza de esta realidad cambia todo, cambia nuestro punto de vista del viaje, cambia nuestro punto de vista en cada circunstancia que experimentemos en este viaje… lo cambia, en definitiva todo….la actitud es importante.

No es difícil imaginar los peligros que aquellos viajeros en el camino a Jerusalén, experimentaban hacia el templo de Dios, los que experimentaban en sus peregrinajes.  Los caminos estaban llenos de tantos riesgos que la búsqueda de protección era una necesidad primaria de todo viajero y esto es lo que nos pasa a nosotros ahora, y nos seguirá pasando…

Pero es aquí cuando precisamente el viajero y nosotros mismos como peregrinos en esta vida, levantaban, alzaban su mirada hacia arriba, levantando su rostro, para dejar de mirar siempre hacia abajo y exclamaban:

Alzaré mis ojos a los montes;

¿De dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene del Señor,

Que hizo los cielos y la tierra.

Si somos creyentes somos unos viajeros que no miran hacia abajo o hacia el lado, hacia la circustancia. El viajero de esta vida, si es creyente, mira hacia arriba y alza sus ojos a los montes, que es una figura de la presencia de Dios, Dios en muchas ocasiones habló desde los montes para dirigirse a sus siervos…

Así que en segundo lugar, el segundo argumento para la esperanza es que debemos darnos cuenta de que tenemos una bendición añadida a la bendición anterior, el poder alzar nuestros ojos a los montes, alzar los ojos a Dios. No todo el mundo tiene desgraciadamente esta opción, esta bendición, pero el que cree en Jesús de Nazaret la tiene, a partir del día que le reconoce como Señor y Salvador de su vida.

De nuevo, no es lo mismo, andar el camino de la vida, con todo el polvo del camino, aguantando los problemas y no poder mirar hacia ningún lado, no saber de donde vendrá tu ayuda. Pero gracias al amor y la misericordia de Dios, ese  no es nuestro caso. Nosotros podemos alzar nuestros ojos en cualquier momento de necesidad a Dios y suplicar por su ayuda, por su aliento, por sus fuerzas, ya que nosotros no la tenemos ni la tendremos con toda seguridad en este camino. Hay quien busca en el hombre esta ayuda y así les va.

Recordemos también lo que dice Hebreos 12:1 y 2:

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,

 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.

El mismo Señor Jesús en el momento más difícil de su vida, en el momento de su muerte, no miró a su alrededor, ni tampoco hacia abjao, sino que miró hacia arriba, Dios puso entonces delante de él, el gozo del resultado de todo su sufrimiento, cual es nuestra salvación, y el Señor en ese momento recibió consuelo y gozo, aún en este momento tan difícil.

Así que un tercer argumento para la esperanza, es que esta esperanza no vana, no está muerta, es una esperanza viva, es la esperanza que tenemos nosotros en Dios, es una esperanza viva, esto nos da este gozo, en vez de desánimo.

Una esperanza viva es lo contrario de una esperanza muerta, una esperanza viva es una esperanza real, una esperanza que no nos va a defraudar, podemos estar seguros en Dios y esperar en Él, que no nos va a defraudar. Podemos entregarnos por completo a Él, dejar muchas cosas que estorban y entregarle más cosas de nuestra vida a Él, Él no nos va a defraudar.

Mucha personas viven defraudadas, por los demás, por la política, por la economía, por la religión, por tantas cosas, por los mismos que se llaman cristianos pero que no viven conforme a Cristo, pero Jesús no defrauda.

Tenemos un Dios que no se duerme; ¿verdad? Un Dios que tiene el control. Muchas veces pensamos que cuando ocurre algo, Dios no está presente, de alguna forma Dios se ha ido, está lejos o está dormido, como aparece en el Salmo.

Como peregrinos en esta vida podemos estar seguros que Dios cuidará y guiará nuestros pasos. Aunque andemos por sitios escarpados, por sitios peligrosos y situaciones muy difíciles, Dios no se dormirá, estará con nosotros a nuestro lado.

Y de nuevo, y en cuarto lugar el cuarto argumento para la esperanza, es que es muy distinto caminar en esta vida con esta seguridad, en contraste con la persona que anda en la vida sin saber que le pasará, de amigo, amiga, que lo que ocurre y lo que ocurrirá en nuestra vida, no será fruto o consecuencia de un accidente o casualidad, sino que Dios está ahí, para permitir o no permitirlo, conforme a su propósito.

 El Señor es tu guardador;

El Señor es tu sombra a tu mano derecha.

El sol no te fatigará de día,

Ni la luna de noche.

Que nos recuerda de nuevo a este sol abrasador del desierto y a esta luna del desierto…. que nos hace recordar al peregrinaje del pueblo de Dios al salir de Egipto camino a la tierra prometida, de nuevo un paralelismo, una comparativa con nuestra vida…..Ellos no se fatigaban durante el día ni durante la noche porque el Señor los acompañaba en forma de nube durante el día y columna de fuego durante la noche, como leemos en Deuteronomio 1:33.

Así que en quinto lugar, el quinto argumento para la esperanza, que el Señor es una fortaleza para nosotros en toda circunstancia, aunque nos cansemos y fatiguemos en la vida diaria.

Podemos estar tranquilos porque Jesús nos acompañará y protegerá en todo momento, aquí dice “en tu salida y a tu entrada”, podemos estar seguros de su protección y ayuda, conforme a su amor y misericordia y su propósito en nuestra vida, tanto cuando entramos, cuando salimos de nuestro hogar, pero también refiriéndose a toda nuestra vida, por eso dice, ”desde ahora y para siempre”

Partiendo de esta base de quienes somos y de donde estamos, sabiendo cual es nuestro destino, cual debe de ser nuestra esperanza y hacia donde vamos, estamos en mejores condiciones de comprender ahora, que lo que ocurre y todos los cambios que estamos sufriendo están bajo la autoridad de Dios, que nuestro destino no cambia por las circunstancias, nuestro destino es un destino seguro, y sabemos que tenemos el privilegio por el amor y misericordia de Dios de estar confiados, protegidos, seguros e incluso con gozo, como estamos diciendo, en este camino, aunque como digo sea incierto.

Ahora bien todo lo que Dios permite nos va a hacer ser más conscientes de la realidad física pero también de la realidad espiritual de nuestra vida. Algo que muchas personas niegan: Error fatal.

Pero lo que es aún más importante, que todo esto, puede usarlo Dios para bien y para cambiar cosas que quizás necesitaban ser cambiadas, si es que estamos atentos al mensaje y las señales que Dios está dando con todo esto, de seguro a la humanidad. Y digo a la humanidad porque todo esto, me refiero a toda esta circunstancia pandémica, de crisis, de guerra y rumores de guerras, de falta de recursos, etc, etc., es un problema global que demuestra la necesidad del ser humano, y la impotencia que tiene.

Por eso el ser humano necesita volverse a Dios. Creo que finalmente esta es la causa de todo lo que está pasando.

Pero también Dios usa todo esto y nos habla, tanto a los no creyentes, como  a nosotros, los que seguimos a Jesús, porque de alguna manera también cada uno de nosotros, aunque en otro sentido, necesitamos volvernos a Dios.

Así que amigos, espero  que esta reflexión  que no es palabra humana ni palabra mía en ninguna manera, sino Palabra fiel y digna del Señor nos ayude a examinarnos a nosotros mismos, si estamos en este fundamento que es Cristo Jesús, ¿verdad? Como dice

1 de Corintos 3, verso 11:

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.

Bendiciones.

José Antonio Cervero, agosto 22

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